De la ilusión a la desesperación y de ahí a la esperanza y el alivio. Dos resultados inesperados alteraron la estabilidad de todo lo que rodea al Córdoba durante unas horas: el 1-2 ante el Melilla precedió al balsámico 2-1 en el Extremadura-Cartagena. La fase de ascenso ya es una realidad.
23.OO DEL SÁBADO. Valle comparece en rueda de prensa. Antes lo han hecho Pierini, Guzmán y Escalante. Aún resuenan como cuchillos clavados en la moral los ecos de las palmas que animaban el vestuario del Melilla tras el partido. Las palabras del portero catalán oscilan entre el desánimo y la desesperación. Sincero y con los ojos hinchados. Como todos los allí presentes, desde periodistas hasta el todoterreno del club, el carismático Juan Bogarín. Entre las tinieblas en las que había quedado sumido el aparcamiento-fondo sur del estadio se atisbaban conversaciones de alto riesgo. Un micrófono, en esos instantes, hubiera sido un arma letal. Las luces de la Feria invitan, zalameras y chispeantes, a olvidar las penas con combinados.
09.30. Los jugadores, muchos de ellos sin haber podido conciliar el sueño, trotan por el césped de El Arcángel. Un entrenamiento doloroso, en el que la mente de todos estaba lejos: vagaba por las oportunidades perdidas -dos seguidas- de conseguir el maldito punto 70. Se centraban en lo mucho por perder. En su futuro inmediato. En, a buen seguro, la decepción de la gente del Córdoba. De eso que llaman “el entorno”.
11.30. Los primeros jugadores empiezan a desfilar por la zona mixta. El lugar, el sábado un funeral, se sumía ayer a esas horas en una especie de calma tensa. Rafael Rojas aparece, como siempre al pie del cañón, para tranquilizar al reducido contingente de periodistas presentes. Las miradas se dirigen, tras sus palabras, a las dos únicas plazas válidas en esos instantes: Almendralejo y Málaga.
11.45. Julio Pineda comparece en la sala de prensa. Ojeras. Seriedad. “Ha sido una noche muy larga”, dice. En su pesaroso discurso se repiten las palabras “injusticia”, “jugándonosla” y “unidad”. Ni mención a las bajas. “El partido de ayer se hubiera perdido aunque otros jugadores hubieran estado en el campo. Seguro”, asevera.
12.00. Villa se hace fuerte en la pequeña oficina reservada al personal de prensa del club. Hojea, nervioso, las páginas de cualquier diario. Nadie podría decir que estuviera leyéndolas. De fondo se escucha la atropellada narración, vía internet, del partido que el Cartagena juega en Almendralejo. Llega Asen con la cabeza gacha.
12.15. Que Asen esté serio es una novedad. Ver mustia su habitual alegría era el peor de los síntomas. “Son momentos de reflexionar”, señala. Es el que mejor podía conocer la capacidad del Extremadura para dar la campanada. “No sé lo que harán, pero si lograsen sumar les tendría que llamar para agradecérselo”, bromea. Dicho y hecho. Pero aún quedaba un rato.
12.20. Aurelio mantiene el discurso de sus compañeros, con una novedad: “Lo mismo si hoy -por ayer- nos acompaña la suerte… Además, una chispita de algo que nos vuelva a cambiar el rumbo nos puede incluso venir bien para las eliminatorias”. Parecía que, conforme se iba alejando el recuerdo del Melilla, volvían a aparecer los claros en el horizonte.
12.35. El Extremadura marca. Muchos jugadores aún están en el vestuario. También conectados a internet. A través del messenger, mientras, muchos seguidores se comunican. Recién levantados, resacosos aún, piensan que el gol es una broma: “No jodas, que no estoy para eso”. Pues no, era cierto. El servidor de la emisora de Almendralejo se satura. Los foros echan chispas.
13.50. Gol del Cartagena, gol del Extremadura: 2-1. Aunque el empate vale, nadie se confía. Los teléfonos suenan. “¡Que sí, que han perdido!”. “¡Qué bueno, a la Feria a celebrarlo!”. “¡Vamooos!” “¡Este año, sí!”. Euforia. El 0-3 del Portuense al Málaga B es anecdótico.
14.00. Fin de quince horas de pesadilla. Las primeras y únicas en las que el Córdoba se vio realmente fuera de la lucha por el ascenso. Una gran enseñanza en esta temporada que aún puede ser de gloria. Dicen que quien descubre lo que es el dolor ya no le teme. Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte. El 28-M habrá bombo para el Córdoba. Dicen, dicen… Lo importante es que se nunca se deje de hablar. De ascenso.
fuente de la noticia: Dia de Córdoba